Aparte de la pureza de sangre (determinada por los progenitores inscritos en el registro) un caballo susceptible de inscripción debe mostrar un pelaje mínimamente manchado según las normas. Dicho de otro modo, al menos el potro debe mostrar una mancha blanca de nacimiento en el cuerpo (o en las zonas determinadas por el reglamento) formada por pelos blancos sobre una región de piel rosada y despigmentada. La mancha debe ser de unos 5 cm o mayor. Si el pelaje predominante es blanco el potro debe tener una zona de piel despigmentada de las mismas dimensiones mínimas indicadas.
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